Cristiano y Messi, esas dos fieras
Debatíamos en Carrusel, antes del Madrid-Schalke, si hubiera sido conveniente o no que Cristiano descansara. A cinco días del Clásico, ¿no sería lo razonable no exponerle a algún golpe? O, ¿no sería razonable, en cualquier caso, aprovechar el partido, con el pase decidido, para darle un día de descanso? Las opiniones se dividieron. Yo estaba entre los que pensábamos que debía jugar. Porque es un vicioso del fútbol y un coleccionista de récords, y porque (eso no lo dije) su sola presencia devuelve el precio de la entrada. Además, hace poco se perdió tres partidos por sanción y su organismo no está sobrecargado.
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Claro que todos los jugadores quieren jugar siempre. ¿Se merece él ese privilegio? Pues sí se lo merece, porque se entrega igual en todos los partidos, juega con el mismo ahínco pase lo que pase (el martes se vio, por ejemplo) y porque además en él los riesgos de lesión disminuyen. Cristiano tiene un físico de natural privilegiado pero además lo cuida al máximo. No todos los jugadores se cuidan, es sabido. Y muy pocos cuidan su organismo como lo hace Cristiano, que no se conforma con el entrenamiento de la mañana. Ya en casa, dedica la tarde a estiramientos, crioterapia y todo tipo de ejercicios.
Por eso se gana el derecho a jugar siempre y eso le permite acumular goles. Dos más, ante el Schalke, con lo que empata a Puskas, y eso que dos balones le fueron al palo. ¿Cómo sentar a un jugador así, contra su voluntad? Parecido, aunque los cuidados no son muchos, es el caso de Messi. Acaba de salir un comentario de Guardiola sobre la que se armaba cuando le daba descanso. Messi, reactivado ahora por el Balón de Oro de Cristiano, también va lanzado. Parece que ha recuperado el hambre. Para felicidad de todos, los dos llegan al Clásico en sus máximos. Son dos fieras en un mismo cuadrilátero.




