Sobre las sensaciones de Raphaël

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Una sensación es algo extraño. Incluso difícil de explicar. Según la definición del diccionario de la RAE, es “una impresión que las cosas producen en el alma por medio de los sentidos”. No se trata de una afirmación, de un hecho seguro pero, en la vida, siempre hay que creer en las sensaciones. Porque muchas veces ahí se encuentra la verdad. El martes por la noche, después del partido en el Vicente Calderón, tuve la ocasión de charlar con Varane y mi doblemente compatriota (francés y del norte) repitió varias veces “mis sensaciones son buenas”. Con una sonrisa llena de alivio, el joven defensor contó sus primeros 90 minutos de juego desde hace tres meses. Y su conclusión personal deja pensar que el calvario ha terminado realmente.
Claro que habrá que esperar el veredicto de los médicos y verle disputar dos partidos en una misma semana para estar seguro de que esa maldita rodilla está definitivamente curada. Sin embargo, nadie conoce mejor su cuerpo que el propio Varane y si dice que sus sensaciones son positivas habrá que ser optimista. Además, desde la grada se le vio sólido en el campo, eficiente, activo y dispuesto a ir al choque sin ningún miedo. Su rodilla no condiciona su juego y eso ya es una victoria.



