Crece la euforia tras una derrota

Nika Cuenca
Redacción de AS
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En otras circunstancias, caer eliminado en cuartos de final de Copa habría dejado a Bilbao cabizbajo, con pocas ganas de hablar de la resaca del partido. Dolió mucho no batir al Atlético porque los leones hicieron méritos para ello en su gran primera parte y porque es notorio que el estilo de Simeone repele. El pueblo se queda con que el fútbol de los de Valverde fue soberbio y la amenaza a Courtois, de las de época. Un 78% de posesión y 21 intervenciones del meta dicen bastante. El Cholo no renunció tanto al balón como parece, fue el Athletic el que no le dejó jugar a otra cosa.

Llega el Real Madrid, con otras armas, a tratar de profanar por primera vez San Mamés en Liga. Pues no infunde temor. Se habla más de si los leones recuperarán el tono físico que de Cristiano, Benzema y Bale. El Athletic ya ha tumbado en su escenario al Barcelona y a saber cómo hubiese quedado el duelo ante el Atlético de ser liguero y sin necesidad de remontada. Hay plena alegría en la ciudad porque su equipo le juega de tú a tú a cualquiera y certifica que el cuarto puesto es puro merecimiento. Ha tenido que llegar a la de trece, curioso número, la primera derrota en casa. Un palo que no ha servido sino para que la euforia crezca y el equipo se reafirme en que lo suyo es mandar en los partidos.

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