Jesé empuja y Cristiano mira a Eusebio
Jesé empuja la puerta, Cristiano homenajea a Eusebio con dos goles. Ese sería el resumen de un partido triste hasta la entrada del canario, que reactivó a los suyos. Todo lo que hizo el Madrid llegó en la última media hora, con él sobre el campo. Todo lo anterior se quedó en un ataque perezoso frente a un Celta ordenado atrás y atrevido arriba. El Celta dio dos grandes sustos por medio de Charles, uno en cada tiempo, pero ya se sabe que perdonando esas cosas es imposible salir con bien del Bernabéu. Una vez más, dejó sello de equipo con cierto estilo, pero inconsistente. Eso explica sus apuros.
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El Madrid va con el gancho, haciendo la goma con los escapados, que si juegan por delante se le van a ocho puntos. Terminó a cinco y esta semana no podrán hacer los tres puntos los dos, pero la sensación de que al Madrid le cuesta más trabajo puntuar de lo razonable es inquietante. El marcador de ayer es equívoco, es casi brillante, embellecido por dos goles finales de Cristiano, que ni jugando mal (ayer se dio el raro caso) deja de marcar. Ya suma 400, número que llega en día apropiado, cuando todos miramos a Portugal, donde Eusebio, aquel terrible goleador, gozaba de un funeral de Estado.
Pero el que sacudió la campana fue Jesé, que sacudió la pereza de todos. Y no con acciones locas, aunque sí intensas, sino con la calidad lúcida de sus intervenciones en el área, que desbarataron la firmeza defensiva céltica. Es una pena que no juegue más, es una pena que juegue tan poco. Pero además empieza a ser una injusticia, porque está tocando la puerta con insistencia, como decía Camacho que debe hacer el canterano. Con la tendencia a acomodarse de Benzema e Isco, a enfadarse de Di María y a lesionarse de Bale, no se ven razones para que no juegue más. Acabará tirando la puerta.




