El Madrid lució cantera en Doha
El Madrid inauguró el año en Doha, y de paso cerró la pequeña retahíla de fútbol extraoficial con que nos compensamos en España en Navidades, ya que la Liga para. Confieso que lo que más me sigue gustando, año tras año, es lo de los niños de Arona. Fútbol, lo que se dice fútbol, donde se ve es ahí. La ‘Champions for Life’ es un buen intento en su finalidad solidaria, pero no pasa de eso. Clubes y jugadores ponen un interés menor, es inevitable. En cuanto a las selecciones autonómicas, al cabo del tiempo nos quedan la catalana y la vasca, lo que tiene su lógica. Sólo allí reivindican selección propia.
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Incluso la catalana parece estarse quedando en el arcén de los acontecimientos. Sólo 20.000 espectadores, visibles ausencias en el equipo. El debate está en otro lado, y si encima se trae como rival a Cabo Verde... Pero estaba en el Madrid, que hizo un viaje relámpago a Doha, a pagar parte de la factura de Ancelotti y a darse uno de esos baños de universalidad que tanto le gustan a Florentino. Por cierto, a la vista de la lluvia, del impecable y refulgente césped y del lleno completo uno podía pensar que el partido se estaba celebrando en Inglaterra, o aun en Escocia. Pero no, era en Doha, Qatar.
Sirvió para que el Madrid luciera cantera. Me alegré de que Jesé marcara el único gol del partido, a pase de Morata. Me alegró ver a José Rodríguez, que jugó como los viejos interiores, yendo, viniendo y rematando, desde lejos o en llegada. Me alegró ver a unos cuantos más (el Madrid jugó con dos equipos distintos, uno en cada tiempo, mezclando en ambos titulares, suplentes y alguna promesa que otra), me dio la esperanza de que Ancelotti tenga la curiosidad de mirar hacia abajo. Fue un buen divertimento. ¡Ah! Y Messi apareció por fin y hasta se entrenó por la tarde. Todo está otra vez en orden.




