Husillos con el paracaídas

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Es de esperar que Mario Husillos, además de volver a jugar pachangas con viejos amigos y disfrutar de Pedregalejo, haya visto todo el fútbol posible en el ínterin de seis meses en el que ha estado alejado de los campos. Su regreso extraña. Pellegrini le había proclamado “piedra angular” del proyecto futuro del Málaga pero él se marchó. Sus mensajes se cruzaron con los de la propiedad y prefirió alejarse. Parecía lógico. El gran Málaga se iba a desintegrar y un discurso equívoco le hubiera hecho quedar en mal lugar.
Vicente Casado, que ha amasado más fama en los despachos de la LFP por su elogiable contención económica que en la grada, donde empieza a escuchar ruido, recurre a él. Sabe que, ante todo, Husillos es malaguista. También competente. Y que en enero no puede equivocar el tiro. El Málaga está obligado a fichar un jugador-brújula porque después de un inicio prometedor perdió el norte. Y si El Hamdaoui sigue silbando, también necesitará gol. Son días importantes para un club en situación apurada y con la gente molesta. No le gusta Schuster y no le gustan tics de la gerencia. Necesita buenas noticias. Husillos es una.



