Somos el rival a batir
Decían que el Copenhague no había perdido jamás en casa en una fase de grupos. Decir eso con el Madrid delante es inmolarse. Al equipo de Ancelotti le van los retos y no para de sumar triunfos y récords. Amigos, esto pinta cada vez mejor.


La Naranja Mecánica. La interminable relación de récords me ocuparía toda la página. Ancelotti ha ido de menos a más a la misma velocidad que su proyecto va ganando crédito y autoestima a base de buen fútbol y registros estadísticos inmejorables. Individuales (para Cristiano y Casillas) y colectivos (sus 20 goles en la fase de grupos le ponen al Madrid a la altura del Manchester de Ferguson y el Barça de Guardiola). No hay montaña que no sea capaz de escalar este grupo fortalecido en torno a la figura del Balón de Oro de 2013 (lo gane o no, ¿alguien en su sano juicio duda que es Cristiano el merecedor del trofeo?). El portugués no tiene límites y hasta fallar un penalti resulta anecdótico. Sus nueve goles en la fase de grupos le ponen por delante de Ibrahimovic, Van Nistelrooy, Crespo e Inzaghi. Ya está en el podio histórico de la Champions (igualado a 60 con Ruud), suma 227 tantos de blanco y ahora encara como una MotoGP sus salidas a Pamplona y Mestalla, donde incrementará esos 68 goles que lleva en el año natural. Normal que en la encuesta de AS.com para el Balón de Oro salga con un 70% de votos a su favor, por sólo el 20% Messi y el 10% el candidato oficialista (Ribéry). Sólo el sueco Wiland evitó con sus paradas que Supermán firmase en Copenhague, tierra de vikingos, otro hat-trick. ¿Saben lo bueno de Cristiano? Todos tenemos claro que lo mejor de él está por llegar...
800 del Rey. Para dignificar el registro, Cristiano puso su sello personal al gol 800 del Madrid en Copa de Europa. A 258 queda el Bayern, a 313 el Barça, a 336 el Manchester United y a 385 el Milán. O sea, que los rivales están a años luz. En el sorteo para los cruces de los octavos que se celebrará el lunes en Nyon deberían presentar así a los equipos: “Señores, con ustedes el Real Madrid, el club que da sentido a esta competición. Licenciado Cum Laude y doctor Honoris Causa. Los demás, luchan por acabar la carrera. Es lo que hay...”.
Modric, talismán. El croata firmó otra delicatessen, similar a la de la temporada pasada en Old Trafford. El chico se ha asentado en el equipo hasta convertirse en la pareja de baile ideal de Xabi Alonso, ese hombre. Modric lleva dos goles en Champions. Los mismos que metió Anelka en el Madrid y ayudaron a ganar la Octava. Me da que Modric nos va a hacer muy felices. ¡Bienvenido, Luka!
Un millón para el bote. En tiempos de crisis, un millón de euros es una burrada de pasta. Ganar en Dinamarca, sin utilizar como excusa el campo helado y parcheado de tierra, permite oxigenar la caja. Hay que ahorrar para pagar a los jugadores la súper prima que se merecerán cobrar si por fin nos dan la 9+1.
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Fondo de armario. Nacho, un chaval cuyo proceso de formación ya finalizó hace tiempo, dejó claro que ante eventuales ausencias de Varane (me preocupa mucho esa rodilla), Sergio Ramos o Pepe puede ayudar sin que salten las alarmas. No se arruga. Es fuerte, va al cruce con energía y es canterano. Bueno para el Madrid...
Afición eufórica. El viernes estaré en Marcilla (Navarra) con los amigos de la Peña Ribera Blanca, a los que acompañarán los vikingos de Peralta, Funes, Mendavia, Ablitas, Tudela, Ribaforada y Pamplona (¡sois todos unos valientes!). Miras a los ojos de la afición y a todos les brillan. Corren buenos tiempos para el madridismo militante. Nos toca reír a nosotros.



