Simeone, paso a paso hacia el Everest
Después de ganar en Elche, el Atlético suma cuarenta puntos a falta de cuatro jornadas para el final de la primera vuelta. De esos cuatro partidos, tres los va a jugar en casa (uno de ellos contra el Barça) y uno fuera, en Málaga. La idea de que saque diez puntos entre los cuatro partidos no es descabellada. Supondría terminar la primera vuelta con 50, ritmo de cien en el campeonato completo. Cien, la última frontera, el polo que hasta ahora sólo han pisado el Madrid, hace dos temporadas, y el Barça en la última. Ellos tenían (tienen) a Cristiano y Messi. El Atlético tiene a Diego Simeone.
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Y también a Diego Costa, sí. No le voy a hacer de menos. Pero cito a Diego Simeone porque lo suyo empieza a ser realmente serio. No quiere mirar más allá, su doctrina es partido a partido y en eso tiene razón. Para ser campeón basta con ganar cada semana el partido que toque. Y en eso está. No quiere lanzar campanas al vuelo, pero es inevitable que el aficionado eche cuentas con los dedos y que empiecen a salirle. En el lenguaje de los exploradores dicen que en la tierra hay tres polos: el Norte, el Sur y el Everest. Conquistados los dos primeros por el Madrid y el Barça, al Atleti le queda el Everest.
El más difícil, por cierto. La prueba es que la Humanidad lo alcanzó después que los otros dos. Simeone llegó anunciando un fútbol áspero y seco, e incluso utilizó una frase desafortunada, sobre aquello de que le bastaba llegar una vez y marcar. Y el suyo es, sí, un fútbol esforzado, lejano a los violines del tiqui-taca, pero tampoco de una llegada por partido. El Atlético lleva 40 goles en 15 partidos de Liga, 13 en 5 en la Champions. Para eso hay que llegar más de una vez. Eso sí, encaja muy pocos. Tiene a Courtois, además de a Diego Costa. Pero sobre todo tiene un nuevo espíritu y puede soñar con el Everest.




