La tercera parte

A los futbolistas, mejor no darles galones militares

Ni de broma habría que hacerlo.

Juan Cruz
Actualizado a

A Puskas, a Kubala, a aquellos legendarios futbolistas húngaros, los militarizaron para que obedecieran, pero al final se zafaron de la disciplina comunista e hicieron una carrera extraordinaria en lo que sabían hacer: fútbol. He recordado ahora mucho esa circunstancia, el fútbol y la milicia, cuando he visto que la mala ocurrencia de Blatter, el presidente de la FIFA, ha terminado a muchos llamando comandante a Cristiano Ronaldo. No me ha gustado que aquel fantoche que sigue mandando los destinos mundiales del fútbol haya tenido tanta fortuna, incluso entre los que lo denigran.

El fútbol debe huir de los adjetivos que marcan el destino de los futbolistas con el hierro de los lugares comunes. El fútbol es grandioso en sí mismo, o humilde, no necesita de gestos extraordinarios ni de palabras rimbombantes, aunque las digas en broma. Es tan contundente lo que hace Cristiano Ronaldo en el campo que llamarlo, además, comandante es una exageración estúpida que ya no hizo gracia cuando la evocó, en malhadada circunstancia, aquel hombre que lo imitó en una universidad inglesa.

A mí me gustaba que a Alfredo Di Stéfano lo llamaran La Saeta Rubia. Don Alfredo jugaba en el equipo opuesto al mío, que es el Barça, y se asociaba de una manera temible con otro futbolista de apodo mucho más bronco, pero igualmente eficaz como denominación: Gento, La Galerna del Cantábrico. Cuando avanzaba esa galerna, solo había un adjetivo que me diera más miedo: La Saeta. Matías Prats no necesitaba entonces, en sus retransmisiones, el maquinillo que con tanta habilidad ejecuta Ponseti para despertarnos el miedo en el Carrusel si quienes atacan no son los nuestros. Cuando atacaba aquel Madrid, la Galerna y la Saeta, nosotros escuchábamos en la voz de don Matías los clarines del miedo, y muchas veces, ay, el miedo estaba justificado.

Noticias relacionadas

Ahora observo que los comentaristas de la radio y de la televisión se han apropiado de la chorrada de Blatter y andan llamando comandante a Cristiano. En el verbo periodístico de los 60 y décadas sucesivas nos hizo mucho daño aquella canción de Carlos Puebla referida a la capacidad de mando de Fidel Castro: llegó el Comandante y mandó parar. Ahora lo decimos otra vez: llega Cristiano y manda a parar. Me gustaba el fútbol de los nombres propios; por citar otra vez al maestro Matías Prats, él se sabía los nombres y los dos apellidos de los futbolistas, así que ni Ramallets era Ramallets a secas ni Del Sol, por ejemplo, era simplemente Del Sol sino, déjenme que lo diga, Luis del Sol. Igual que Re, que nos acaba de dejar, formaba parte de la música del fútbol con su mucho más largo nombre propio: Cayetano Re.

A Cristiano, si yo fuera madridista, lo llamaría Cristiano Ronaldo, que ya es bastante. Y antes que Comandante, que me parece una estupidez, lo llamaría La Saeta de Madeira. Otro día hablaré de otro adjetivo que me parece tan estúpido como el apodo de Comandante. Me refiero a La Pulga, evidentemente.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados