Arbeloa, Isco, Di María... ¿Y Jesé?
Después de una primera parte lastimosa, el Madrid terminó por cerrar una bonita noche europea. Goleó con diez, en actuación brillante de algunos actores secundarios. Particularmente Arbeloa, habitual patito feo en este equipo y en la Selección, grupos ambos en los que parece un jugador menor por comparación con los que le rodean. Pero es un buen futbolista que ha hecho una carrera desde la virtud de la constancia y anoche se dio el gustazo de ser aclamado como estrella en partido de Champions. Marcó un gol, dio otro y alborotó más veces el ataque. Fue él quien conectó el motor de arranque.
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Di María también se esforzó. Marcó y se reivindicó, señalando con los pulgares su nombre, al estilo que inventó Raúl cuando empezó a estar en dificultades en la Selección. Gran jugador Di María, pero a él le ha caído encima Bale y le queda lo que le queda: aprovechar estos ratos. La vida es dura en la élite y el Madrid de estos días, con tantísimos buenos jugadores, lo pone difícil. Ni siquiera Isco, favorito del Bernabéu, exquisito en su juego, emparentado con el gol, lo tiene fácil. La lesión de Khedira le abre una nueva ventana cuando ya había perdido el puesto. El golazo de ayer le vendrá muy bien.
Lástima lo de Jesé. Sergio Ramos, que anda en exceso confiado, se llevó una roja y Ancelotti respondió como mandan los manuales en estos casos: recomponiendo la defensa con otro del oficio y disparando a la paloma coja. La paloma coja es el canterano de turno, claro, en este caso Jesé. Una pena. Suplente natural de Cristiano, va a tener poquísimos ratos, porque Cristiano falta rara vez. En la noche de actores secundarios, Jesé se quedó de golpe sin papel. Esa es la nostalgia que me deja un partido que fue de menos a más y en el que vimos goles y comprobamos que Casillas sigue espléndido de forma.




