Blatter y su ‘quite del perdón’

Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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La petición del Balón de Oro para Cristiano ya es un clamor internacional que traspasa fronteras. Ayer daba igual repasar los tabloides londinenses, los deportivos italianos o incluso la prensa sueca. Todos coinciden en señalar que la hazaña de Cristiano en Solna y el espectacular año que lleva en su inagotable cuenta de goles le hacen acreedor de ese trofeo que se juega su credibilidad en Zúrich el 13 de enero. Olvidémonos de colores y subjetivismos de camisetas. Resulta grotesco que a un jugador que lleva él solito más goles (66) que sus dos oponentes juntos (64 entre Messi y Ribéry) se le siga negando lo que honestamente se está ganando en el campo un día sí y otro también.

En realidad, Blatter ha hecho lo que se dice un quite del perdón al propiciar la ampliación del plazo de entrega de votos hasta el 29 de noviembre. Yo soy de los escépticos que cree que el signo inicial de la votación ya no va a variar. Esto estaba guionizado para dárselo a Ribéry porque en la FIFA desde hace años la consigna es “todos somos Messi y ninguno Cristiano”. Como al argentino no se lo podían dar porque resultaría obsceno después del 7-0 del Bayern, eligieron a Ribéry como agarradero. Pero no cuela. Cristiano es el verdadero Balón de Oro.

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