La idiotez de discutir sobre el debate en vez de sobre la idea

¿Sobre qué debatimos? Ha llegado el gran momento en el que aceptemos que todas las discusiones que se generan en las Redes sobre el Balón de Oro, el ánimo de Messi, el naming del Bernabéu, el estilo del Barça o los horarios de la Liga no sirven para nada. En internet llegas con una marca registrada de antemano y ya no te replican por lo que dices, te replican por lo que se supone que deberías haber dicho, aunque hayas escrito lo contrario. Da igual lo que publiques. No se debate sobre la idea, se debate sobre el debate. Desde el principio de la partida queda claro quiénes están a favor y quiénes en contra de una idea. Ambos bandos no se molestarán en leer los argumentos del otro, simplemente los etiquetarán y venderán a un enemigo imaginario al que hay que derrotar.
Etiquetas. Si nos ceñimos al debate en torno al estilo del Barça como ejemplo, está claro que desde el club blaugrana han tomado los comentarios de internautas como si fueran la opinión de los diarios. Eso permite que el aparato de prensa del club se invente una persecución que nunca sucedió. “Nos dicen que estamos en crisis”, claman desde la sala de prensa acusando a los periodistas que no han publicado ni una página en este sentido. Utilizan las Redes para justificar su paranoia y atacan a gente que no existe y que no puede defenderse, pues ni un medio publicó que el Barça estaba en crisis. No debaten sobre un argumento, debaten sobre un debate. Los debates no tienen cabecera.
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Ejemplos a miles. Los ejemplos de esta práctica de discutir sobre argumentos fantasmas se amontonan. “Dicen las Redes Sociales que Messi se ha abandonado” explican con espectaculares montajes en las televisiones. Da igual que sea verdad o no. El señor Red Social, no saldrá a desmentirlo. Pero ya han creado un debate sobre una discusión. Ya has vendido el pollino. El crecimiento es exponencial.
Todo se presupone. Y a todo este engaño de inventar enemigos imaginarios se suma el etiquetaje que se sobrelleva de antemano. Si eres de cierto medio, eres un antimadidista, si eres de otro, eres un antibarcelonista y nadie se para a leer lo que el autor expone. Esperan que salga un aprendiz de brujo y les obligue a discutir sobre el debate. No vaya a ser que escuchen ideas.



