Las cesiones son ideales para completar la formación

Javier G. Matallanas
Importado de Hercules
Actualizado a

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Lo suyo es que el canterano rompa la puerta del vestuario del primer equipo y se quede en la primera plantilla compitiendo por el puesto. Pero eso no es lo normal en los equipos grandes. Lo habitual es que los canteranos y los fichajes con proyección se marchen cedidos y se formen en otro club para regresar con jerarquía y minutos de vuelo. Lo mejor para Manquillo, Leo Baptistao, Óliver y Giménez sería salir a préstamo en enero y que se foguearan en Primera. Evidentemente no se pueden marchar los cuatro y su salida debe estar supeditada a la llegada de refuerzos, especialmente en el caso de Óliver.

Si viene el brasileño Diego podría marcharse Óliver. Sin Diego se formó y creció, hasta ser uno de los mejores medios de España, Koke, quien no necesitó de cesiones y se doctoró en la final de Copa en el Bernabéu. Diego sabe lo que es pertenecer y sacrificarse en el ejercito del Cholo y daría la tan necesaria creatividad que echó en falta Simeone ante el Villarreal. El mejor destino para los Manquillo, Leo Baptistao, Giménez y Óliver es el Rayo Vallecano. Ya se demostró hace dos años con Diego Costa, que la rompió en Vallecas.

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