La contracrónica

Dos truenos de Oro

Salvo una triple carambola inimaginable, el Madrid ya está en octavos. El fútbol sólo asomó en la segunda parte, pero fue suficiente para paliar una primera entrega en la que los italianos parecían el Rayo. Cristiano y Bale, decisivos.

Dos truenos de Oro
Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Balones de Oro. Cristiano ya lo ganó en 2008 y repetirá este año si reina la cordura (comparar los números de Ribéry con los del portugués produce sonrojo) y Bale está entre los 23 nominados de este curso y con su juventud (24 años) fijo que conseguirá alguno luciendo la camiseta del Real Madrid. Son dos truenos, dos balas que no conocen la palabra fogueo. Han costado casi 200 kilos, pero con este rendimiento tan bestial nadie se acabará acordando de su precio. Cuando el equipo se muestra desnortado, sin fútbol ni energía, irrumpen estos dos atletas que parecen sacados de una película de ciencia ficción del siglo XXIII. Altos, hercúleos, velocísimos, ambiciosos y desatados cuando huelen el gol como el león ante la presa. Ancelotti puede pifiarla e insistir con sus alineaciones de conveniencia (para él, sobre todo), pero lo importante es saber que arriba tienes esos dos cañones de alta precisión dispuestos a solventar el problema con sus explosivas apariciones. Cristiano y Bale agujerearon a Buffon sin piedad. Todo ello palió una velada que arrancó con los renglones torcidos, quizás por culpa de esa amarga resaca de la infame segunda parte de Vallecas...

No al naranja. Entiendo que estamos en un mundo comercial y que las firmas publicitarias pagan. Pero ver al Madrid jugar en Europa vestido de naranja altera la vista. Adidas explica que esta camiseta "está inspirada en el color de los atardeceres que sirven de escenario para la Champions". Muy bucólico y romántico. Pero esto es fútbol y estamos en plena cruzada para alcanzar la soñada 9+1. Y ese día en el que se levante el Santo Grial habrá que vestir de blanco satén. Hay cosas que son sagradas. Digo yo.

San Iker. Si Cristiano y Bale marcan las diferencias delante, Casillas impone sus galones, su jerarquía y su calidad infinita atrás. No es lo mismo tener guantes salvadores que recibir un guantazo. Con esta misma defensa (Ramos a la derecha y Pepe y Varane de centrales), el Borussia nos pintó la cara en la última semifinal de la Champions. El experimento no funcionaba y me permitía recordar en plan sarcástico que a las siete de la mañana dicen que hubo ayer en Madrid un terremoto. Entre dudas y seísmos tácticos, apareció Iker para poner a la Juve en su sitio. Incluso a Pepe, que casi le mete un autogol en una acción desafortunada que no acabó dentro por los reflejos mágicos del mostoleño. Después voló para sacar su pierna derecha (la izquierda fue la que nos dio el Mundial en Sudáfrica) para desviar un cabezazo de Marchisio. También aburrió a Tévez. Sólo Vidal (de penalti, cómo no) y Llorente pudieron con el mejor portero el mundo. Eso sí, Casillas sabe que hasta el día 27 (Real Madrid-Galatasaray) no vuelve a ponerse bajo los palos. No debe ser fácil asumir estos guadianas...

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Cristiano 59-Messi 43. En lo que va de año natural, Cristiano lleva 16 goles más que Messi. Ya suma 222 con el Madrid y de esos ¡100 los ha logrado fuera de casa! Torazo en rodeo ajeno. Cuando la hinchada de la Juve le abucheó en el primer tiempo supe que respondería a su manera: con un golazo.

El futuro. Por la tarde vi a los juveniles tumbar a la Juve 0-2 (¡vaya golazo de falta de Felipe Sáez!). Y en la recámara de Ancelotti siguen Carvajal, Morata, Casemiro, Jesé y Nacho. Hay cantera para ver el futuro con ilusión. Y mientras les crecen los dientes, hay que dársela a Cristiano y a Bale. Dos truenos.

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