Perder así no es una derrota

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El Espanyol perdió, pero el perico se sintió orgulloso. Derrotas como las de ayer ayudan a soportar mejor la crudeza de vivir en una ciudad en la que la gran mayoría sólo mira al Camp Nou y espera este derbi para reírse de las miserias del vecino. Pero ayer más que risas hubo suspiros, pánico, manos a la cabeza, viendo como pasaban los minutos y el espíritu perico no se derrumbaba. Sólo una genialidad de Neymar (cuyo coste equivale a más que todo el presupuesto del Espanyol) desenmarañó la red de Aguirre, que ayer se la jugó con una alineación inusual, revolucionaria, pero muy comprometida.
Cinco de los titulares (Raúl , Sidnei, Torje, Abraham y Thievy) no han sido habituales en el once en las diez jornadas disputadas. Y, además, Fuentes, David López y los propios Abraham y Thievy jugaban el año pasado en Segunda. Hay futbolista que, tras lo de ayer, piden paso y seguro que los teóricos titulares han tomado nota. El Espanyol coqueteó 70 minutos con el milagro del empate y la heroica de la victoria, como en su día las obraron Tamudo o De la Peña. Pero son otros tiempos. El Espanyol está para sobrevivir en Primera y lo que logró fue reconfortar a su gente, que ya se frota las manos con la vuelta en Cornellà.



