El Espanyol enseña el camino

El Espanyol hizo anoche historia (en minúsculas), al convertirse en el primer equipo que derrota al Atlético de Madrid esta temporada: ni en Liga, ni en Champions, ni siquiera el Barcelona en la Supercopa lo logró. Pero esa historia en pequeño de ayer se fraguó en los aledaños de Cornellà-El Prat. Concretamente, en el tremendo caos circulatorio que se originó para acceder al estadio —que registró, como si supieran los pericos que la velada pintaba a memorable, la mejor entrada del curso—, ya que el modo en que ese atasco se tradujo sobre el césped dio las claves de este Espanyol-Atlético.
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Cómo frenar a Diego Costa había sido la pregunta del millón. Pues Aguirre respondió colocándole delante a un tráiler, Sidnei, respaldado siempre por un convoy de defensores. Así, casi cada vez que el hispano-brasileño trataba de dar gas, veía delante suyo unos warnings que le invitaban a frenar. Resuelto el gran misterio, el Espanyol pasó a asegurarse el atasco rojiblanco formando un embudo en la medular, donde los de Simeone podían revolucionarse pero no subir de marchas. Y, hablando de revoluciones, hasta en colisiones y fotos del radar, en agresividad, se impusieron los pericos.
Aunque donde probó más el Atleti de su medicina fue en las bandas, donde no fueron Juanfran ni Filipe Luis sino Javi López y Fuentes quienes irrumpieron, en medio del atasco, como motos a toda velocidad entre carriles. Hasta el punto de que Courtois vio mal por el retrovisor al resucitado Sergio García e impactó el balón hasta hacerse un autogol. Un favor involuntario más del Espanyol al Barça. Y, en realidad, un valioso adelantamiento de Aguirre y sus jugadores a todas las dudas.



