Sábado de gloria
La aparición del Madrid de basket (¡genio Laso!) anticipó una gran fiesta para el madridismo. Al justísimo triunfo de la tropa de Ancelotti se le unieron las pifias del Barça en Pamplona y del Atleti en Cornellà. La Liga se blanquea. Nos toca reír...


¡Big saturday! La fiebre del sábado noche se llevó por delante al Barça en Pamplona (un mísero 0-0) y al Atleti en Cornellà. El Madrid sí cumplió con su parte del trato y ahora sonríe orgulloso y feliz. La semana grande (Juventus y Camp Nou) llega plagada de buenas vibraciones. Ancelotti, sabio él, también rectificó. Miró por su retrovisor y sacó más partido de la sangre joven, the young blood, que tiene en su banquillo. Ha llegado la hora de ver de inicio a Carvajal, Marcelo, Illarra y, sobre todo, Morata. Todos ellos le dieron al equipo un aire rebelde y adolescente que consumó el cambio climático. Ante el ordenado Málaga de Schuster (Bernd, siempre te agradeceremos la inolvidable foto del pasillo del Barça) lo importante no era ganar, sino jugar bien al fútbol. Decía el italiano en la víspera que “no se puede jugar peor”. Pues yo le digo que ante el Málaga podría haber afirmado sin rubor que “es difícil jugar mejor”. La forma importa mucho. Así, sí. El Bernabéu, que sabe latín si de fútbol hablamos, acabó con las manos hinchadas de tanto aplaudir. Solidaridad, presión sin cuartel, ayudas defensivas y continuos desmarques sin balón. Un equipo. Este sí es el Madrid.
El espíritu de Morata. Así hay que bautizarlo desde ahora. El canterano jugó con el brío de una manada de búfalos en plena estampida. Si en Liga se midiesen los kilómetros recorridos como en la Champions, fijo que ayer corrió más de 15. Desesperó a los volantes del Málaga, que veían cómo en pleno centro del campo les aparecía de la nada un loco corriendo como un jabato para robarles la pelota. Que no marcase es lo de menos. Abrió mil huecos, buscó siempre el espacio libre, se asoció con Cristiano y Di María, y contagió de entusiasmo a sus compañeros. Morata cumplirá el miércoles 21 años. Si Ancelotti es justo, de regalo de cumpleaños debería darle la titularidad ante la Juve. El chaval tiene unos tics raulianos que han enamorado a la afición. La ovación del Bernabéu en su cambio se recordará durante mucho tiempo. Morata, tu entrega incondicional nos enseña el camino.
Yo vi a Caballero... Al salir del santuario de La Castellana me encontré con varios niños que me dijeron al unísono: “Roncero, ¿de dónde ha salido Caballero? Es un portero mágico”. No exageraban. La exhibición del argentino es de las que marcan la carrera de un futbolista. Es el primer portero que he visto que acabe desesperando a Cristiano. Voló de palo a palo, sacó manos de balonmano, con el pie atajó como si fuese un pulpo, por alto parecía un pívot de baloncesto y por bajo un águila imperial (¡vaya mano le sacó a Jesé!). Él solito evitó una goleada sonrojante para el Málaga y ridiculizó a Sabella, seleccionador argentino...
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Cristiano, un buen hombre. La leyenda del mejor jugador del mundo completó uno de sus capítulos más bellos. Tuvo una mala tarde. No le salía nada. Falló media docena de goles. No parecía él. Y al final, con un penalti inexistente, se encontró con un nuevo gol (el 214 con la camiseta blanca). Pero ahí apareció el Cristiano persona, el buen chaval que he tenido el privilegio de conocer. Pedir perdón sin que te lo reclame nadie es la leche. Con gente así se puede ir al fin del mundo. Cristiano es la bandera del actual Madrid. Ejemplar en todos los sentidos.
¡A tomar el Camp Nou! Vi muy felices a mis amigos de las peñas Calasparra, Segorbe, Sepúlveda, Medina del Campo, La Granja, Barcelona (los vikingos de Cataluña son mis héroes), Arnedo y La Paloma. Ya imaginan un gran triunfo el sábado en el Camp Nou, con lo que la caza del sobrevalorado rival culé se habrá consumado (25 a 25). Ya llueve menos. Les dije que en el fútbol quien ríe el último...



