Morata, orgullo vikingo
La Liga pudo quedarse en el Ciutat, pero en el descuento irrumpió esa leyenda irreductible que hace del Madrid el mejor equipo de la historia. Marcelo, Ramos, Morata y Cristiano firmaron la remontada ante los ‘boinas granotas’ de Caparrós.

Sábado de Gloria Vikinga. Este saturday white será difícil de olvidar. Arrancó de madrugada con el notición del regreso de Rafa Nadal al número 1 del mundo. El manacorí es un madridista de bandera y la afición merengue disfrutó con su gesta al sentirla propia. Por la tarde tomaron el relevo los chicos del baloncesto. El Villarato de la canasta (expulsión indignante de Carroll) dio más valor al triunfo en la Supercopa del Buesa Arena. Victoria en Vitoria. Laso, español y madridista de cuna, ha hecho olvidar al sobrevalorado Messina a base de títulos y de recuperar la identidad de escudo acumulando jugadores nacionales. Y por la noche llegó el subidón en el Ciutat, que supo mejor por lo inesperado que resultó. El proyecto de Ancelotti bailaba en el alambre hasta que apareció el Madrid de siempre, el que nunca se rinde, el que se deja el alma hasta el último segundo...
Locura final. En el descuento, Keylor Navas perdía tiempo a conciencia, las gradas del Ciutat bailaban enloquecidas con ese 2-1 que elevaba a Caparrós a los altares y Carletto debía estar preguntándose en ese instante con quién le iba a tocar cenar este lunes para dar explicaciones ante el aparente nuevo fiasco, sin olvidar que a esa hora la Liga estaba medio perdida. Pero Ancelotti debe saber que esto es el Madrid. Que aquí se muere, si es que hay que morir, con las botas puestas. Hay jugadores en su plantilla que lo entienden muy bien: Ramos, autor del 1-1; Marcelo, un torbellino desde que entró al campo; Morata, que fue el revulsivo como ya anunciamos en la víspera (su gol en el 2-2 fue digno de Van Basten); Jesé, un genio imparable; y, lógicamente, Cristiano. Tener al portugués en tus filas es como rodar una película y tener como voluntario en el rodaje a Steven Spielberg. El portugués apareció en la hora de los héroes. En el último segundo, cuando el campo era una jaula de grillos. Su cañonazo topó con el trasero de Juanfran, primero, y el palo, después, hasta reventar en la portería granota. Gritó de rabia, se quitó la camiseta y enseñó al mundo entero por qué se pasa horas y horas en su casa de La Finca cultivando ese cuerpo digno de un emperador como Alejandro Magno. El 7 se resiste a agachar la cabeza. Ya lleva 213 goles en 209 partidos, doce de ellos en este arranque espectacular de curso. Y con Morata al lado se siente como pez en el agua. Ancelotti, deje usted que Benzema entre en las rotaciones y apueste de una vez por este canterano deluxe. Unir a un Balón de Oro (lo ganó Cristiano en 2008) con un Bota de Oro (la ganó Alvarito en el último Europeo Sub-21) parece una buena elección...
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Buen Levante. Ante el Madrid se crecen y muerden. Con un presupuesto anual con el que Kaká debe hacer las compras de final de mes en Milán, son capaces de hacer cada año un proyecto nuevo. Y competitivo. Entre Baba (que marcó en aparente fuera de juego) y el franco-marroquí El Zhar, sacaron los colores a una defensa ignominiosa. Aún así, perdieron, vale. Pero estoy seguro de que este Levante no sufrirá para quedarse en la categoría.
Cantera. Ancelotti debe dejarse de gaitas y sacar a los buenos (talento + juventud). En el banquillo no pueden estar Marcelo, Carvajal, Casemiro, Morata y Jesé. Esos cinco, más Cristiano, Di María, Isco, Modric, Ramos y Varane garantizan un nivel para optar a todo. El italiano debe tomar nota. Y dar las gracias a Morata y a Cristiano...



