Ese Nápoles de Benítez y compañía...
Esta semana hay fútbol de Liga cada uno de los siete días, la felicidad del hincha. Muchas veces he escuchado que el fútbol llegaría a saturar, que es demasiado, pero parece que ese día no llega. También escuché, yo mismo llegué a pensarlo, que este desparrame del campeonato de Liga, esta extensión por distintos días y horarios, tan alejada del ya viejo hábito de la jornada concentradita en la tarde del domingo, acabaría por despistar y desalentar al aficionado. Bueno, pues tampoco parece que ocurra. Para la forma en que está sacudiendo la crisis, la asistencia en los estadios no merma significativamente.
Noticias relacionadas
Es más: la televisión nos trae de fuera más fútbol, un fútbol que cada vez se nos hace más familiar. De golpe hay muchos españoles en la Premier, y algunos que no lo son pero que han dejado huella aquí, singularmente Mourinho y Pellegrini, interesante duelo a seguir a distancia. En Alemania tenemos a Guardiola, con Javi Martínez. Y en Italia, además de Llorente y otros más, a un Nápoles españolizado, con Reina, Albiol, Callejón, además de Higuaín, que nos resulta tan familiar, y sobre todo Benítez, entrenador de la escuela Del Bosque (que es la escuela Molowny) que ha hecho carrera fuera.
Me gusta la felicidad que vive Nápoles, me gusta que la podamos sentir como nuestra. Desde Maradona no vivían fechas así. Ahora las reviven, con ese grupo tan nuestro. Acaban de ganar en Milán, van líderes, tienen derecho a soñar. Su caso es un ejemplo más de la opulencia del Madrid, ya que está armado, en buena parte, con descartes del club blanco. Pero la mirada se me va sobre todo a Benítez, campeón de Champions con el Liverpool, de Europa League con el Chelsea (para pique de Mourinho) y ahora líder, nada más llegar del calcio. Lo suyo es remar río arriba, pero siempre llega donde quiere.




