Esta forma de sufrir no es habitual
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El Barça de Tata está aprendiendo a sufrir, y de qué manera sufrió anoche. Los primores del chico de la perla no fueron suficientes; Neymar fue casi todo pero no puede ser todo. Por eso vino en su auxilio Messi, cuando el partido entró en la fase agónica y él regresó desde la tercera fase. Que suframos tanto no está en la tradición reciente; el equipo está herido por la mitad, no carburan sus medios, la defensa necesita que Mascherano sea un héroe y la delantera se fía de la inspiración más que del estilo.
El resultado fue esta enorme incertidumbre que condujo al Barça al peor de los abismos, que se produce cuando un grande pide la hora. Y gracias a que siguió la hora salió adelante en el marcador. Claro, jugaba Beto, que fue como Varas hace un par de temporadas: salvó al Sevilla de los primeros embates barcelonistas. Uf, este Barça necesita, otra vez, que venga Iniesta y organice al equipo. O que regrese Xavi y mande como solía hacer. Ah, ¿pero es que estaban anoche?




