Barcelona 7 - Levante 0 | La contracrónica

La era de la madurez

Messi se ha hecho mayor. Xavi es mayor. Busquets es un veterano. Y Martino ya los conoce a todos. Juntos comienzan la era de la madurez del Barça.

Messi celebra su tanto de penalti.
CARLOS MIRA
Juan Cruz
Actualizado a

Messi. Sorprende que un futbolista tan joven haya llegado ya a una madurez sentimental como la que se observa en Messi. Es ya mucho más que aquel muchacho que manejaba su ceño para expresar qué sentía en todos los lances del juego. Ahora es capaz de jugar disimulando esas novedades que a veces no le gustan. Su sustitución de ayer es un mensaje que no da sólo Martino. Dejó el campo cuando tocaba; como dijo Jimmy Burns en un mensaje de twitter, fue una opción sabia del entrenador, que muestra así que no pretende agotar al mejor del equipo como ocurrió en otros cursos. Faltaba que lo entendiera Messi. Y todo indicó que este futbolista sabio ya es una sabia persona.

Años de Xavi. Quince años manejando el equipo con la sabiduría de Guardiola y la eficacia de Kubala, o viceversa. 677 partidos. Y ahí sigue. Su juego de ayer fue sereno y bello, como suele ser; pero no es tan fácil seguir jugando bien rodeado de tanta competencia. La veteranía le acompaña también en la mente, en la capacidad para generar fútbol. Él y Cesc, y también Busquets, engrasaron la ofensiva y gracias a ellos, a esa mezcla de veteranías, el Barça dio una sensación superior de madurez. No es malo que en el fútbol manden los mayores. Xavi no es mayor. Es El Mayor.

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Pedro. Le dio paso a Tello. Ese relevo es interesante. Cuando a Tello lo llamó Del Bosque para ser extremo en la Selección, el primer mensaje de enhorabuena al joven barcelonista fue de su compañero canario. En el campo, Pedro muestra esa solidaridad siempre. Engrasa a un equipo ese tipo de actitudes, como la de Pinto, que no juega pero anima como nadie. En la goleada de anoche Pedro fue como Messi, efectivo y solidario.

Y el joven. Neymar es un futbolista excepcional. Bastan algunos destellos para ver que este brasileño vino al mundo para aprender enseñando. Se desprendió de toda solemnidad y apuró sus minutos con la pasión de un debutante. Hasta recibió una tarjeta. Fue un buen bautismo. Ahora bien, qué bautismo de Martino, qué madurez le ha conferido a las enseñanzas que recibe.

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