Examen ante Pep Guardiola

Juan Cruz
Actualizado a

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Sensaciones extrañas produce un partido en el que por una vez deseas que le vaya mal al equipo de Pep Guardiola. Son muchos años deseándole lo mejor a esta figura histórica del fútbol del Barça para acostumbrarse, de pronto, a ver cómo su equipo es otro, es otro incluso el idioma en el que se dirige a los futbolistas, y además él mismo desea que el Barça pierda, que no es exactamente lo mismo que desearle al Barça­ que le vaya mal. Así que ante el televisor, en un momento tan delicado como el que vive su antiguo club, uno ve a Pep como un elemento sentimental distorsionado, como alguien que está ubicado por el azar en el otro lado. Pero, no, está ahí, y este año puede ser en algún momento el verdugo de los que visten los colores que él subió a la cima.

Hará lo imposible por hacer que los suyos hagan un fútbol superior al del Barça­, donde consiguió que casi todo fuera perfecto o superior. Así que sólo la benevolencia de las cámaras, que hurtaron algunos momentos decisivos, nos alivió de ver a Pep celebrando los goles del equipo que entrena ahora; lo vimos departiendo y sonriendo con sus nuevos futbolistas. No lo vimos reaccionar ante el juego de los muchachos que colocó ahí Roura en la segunda parte. Pero de alguna manera a mí se me antojó que estos muchachos de la Masía en realidad no miraban para Roura: miraban para Pep, se estaban examinando ante el que ahora viste de blanco y es del Bayern. Y me parece que quizá a Pep le gustaron tanto como un día le agradó Thiago.

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