El patriotismo de la cantera y la nobleza amarilla de Valerón

Juan Cruz
Actualizado a

Necesidad. Los grandes están disfrazando de patriotismo de cantera la necesidad de recurrir a lo que tienen más cerca para dar noticias que animen a la grada. El Madrid se fija en el 9 que ya tiene, Morata, como si así cumpliera con la ilusión de sus seguidores de tener otro nombre extranjero. Y es probable que Morata sea mejor aún que Higuaín, con el tiempo, pero si ya lo tenían…

Velázquez. Esto de recurrir a la cantera recuerda lo que pasó en el Prado con los cuadros de Velázquez: ya estaban aquí, pero los juntaron y la gente fue a la pinacoteca como si vinieran por poco tiempo desde el extranjero. Algunos equipos grandes se desprenden ahora de los que se criaron en la cantera, pero los atan como pueden. Y es que la cantera es un remedio para el dolor de bolsillo. Y lo será aún más a corto plazo.

Athletic. Pasa como en aquel cuento de Cortázar: se llega antes yendo a pie. El Athletic lo lleva haciendo toda la vida. Y miren lo que dice la estadística histórica que publica AS y que en Canarias, por cierto, se mira con lupa. El Athletic es el cuarto equipo de la historia de la Liga. Es una lección de respeto a la cantera. En tiempos de crisis como estos se impone lo que viene de casa. Aunque lo vendan. El Athletic vendió hace siglos a Jesús Garay al Barça, y con ese dinero hizo una grada nueva en San Mamés. Ahora ya no está la grada, pero sí la herida que aquel traspaso produjo. El fútbol es así, con una herida haces una grada.

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Las Palmas. En esa clasificación histórica el pleito insular canario tiene algo que decir. La Unión Deportiva está cuatro puestos por detrás del Tenerife, que está el quinto (de la Segunda División). En Las Palmas precisan que en esa historia no se cuenta el hecho de que la UD estuvo muchos más años en Primera y que eso debe computar. Ahora los dos equipos se van a enfrentar en la división de plata y para esa competencia la UD ha tirado de cantera… fichando a Valerón.

Nobleza. Lloró en la despedida en el Depor; y dieciocho veranos después (como escribe Manuel Borrego) regresa a la UD Las Palmas el genio de Arguineguín. A los 38 años, después de 390 partidos en Primera y de 66 en Segunda, y de 48 en Champions, tras 53 goles algunos de los cuales fueron con España, este futbolista que jugaba para divertirse insiste en ayudar a que el fútbol sea una obra de arte. Y lloró al volver. Es de la cantera. De verdad. Su nobleza es amarilla.

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