El crédito de Ferrari se diluye...
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En España, creo, hay muchas ganas de otro título mundial de Alonso y, en consecuencia, del éxito de Ferrari. Esta temporada empezó siendo muy prometedora, el potencial del F138 invitaba al optimismo y volvimos a ver a sus mandos a un piloto más en forma que nunca. Sin embargo, en las últimas carreras la cosa se ha complicado más de lo previsto. Por supuesto que nada está perdido, queda mucha temporada y hay tiempo suficiente (que no sobrado) para darle la vuelta a la situación. Pero sí que percibo que, de nuevo, la decepción empieza a instalarse en el ánimo de muchos seguidores del asturiano, que interpretan las declaraciones que llegan desde Maranello como más de lo mismo. Ya saben: hay que mejorar, hacemos lo que podemos, todo es posible...
Es verdad que la cantinela resulta ya un tanto recurrente. De una leyenda de la Fórmula 1 se espera algo más, la voluntad y la intención se les supone, lo que todos necesitamos es tener la certeza de su capacidad y eficacia. La afición no quiere tantas explicaciones y excusas, lo que exigen son resultados y títulos. Que ganar es difícil lo sabemos, pero precisamente por eso Alonso se fue a Ferrari, buscando el entorno ideal para dar rienda suelta a un talento indiscutible. La reacción comienza a urgir porque el tiempo pasa para todos y no me refiero únicamente a esta campaña; cada año que el objetivo no se alcanza es una oportunidad menos para hacerlo. Así que esperemos que desde ya cambie el planteamiento y en Alemania empiece una auténtica remontada.




