Apúntense a la moda: el 'Madridisco'

De pequeño, Isco era gordito. También lo era Maradona. Tiene un tren inferior muy bajo, pero eso le permite hacer diabluras con regates en seco girando su tobillo hasta romper la cintura de sus rivales. Es jugador de pueblo, de barrio, de callejuelas en las que los partidos con los colegas acababan al anochecer, sin luz y con dos piedras como postes. Isco es malagueño, españolazo y jugón. No se le ven contraindicaciones en su etiqueta porque sus 21 años transmiten ilusión, hambre y el oro de ese Golden Boy que le concedieron como mejor jugador joven de Europa del año 2012.
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La ilusión que ha transmitido la contratación de Isco es difícil de transmitir en pocas líneas. Sólo me recuerda a la pasión que desató en 1977 la llegada de Juanito, procedente del Burgos. Santiago Bernabéu quería un jugador "que levante al público de sus asientos". Todavía siguen coreando su nombre tres décadas después... Juanito era de Fuengirola. Isco de Arroyo de la Miel. Paisanos, osados, atrevidos y enamorados de un balón para hacer esas diabluras que dan sentido a la existencia del bendito fútbol.
Nace un Madrid que tiene como una moto a la afición. Isco, Morata, Carvajal y Jesé. El canario firmó ayer en Estambul una jugada maradoniana. No es la primera vez. Con esta base de chavales jóvenes, Ancelotti tendrá un equipo para soñar. Fíjense si estoy eufórico que hasta creo que no hace falta gastarse 100 kilos en Gareth Bale. Dando bola a estos genios imberbes, este equipo la va a liar. Ha nacido el 'MADRIDISCO'.



