El Bernabéu necesita abrazarle

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Raúl nos dejó entre un mar de lágrimas, las suyas y las de millones de madridistas, el 26 de julio de 2010. No hubo fuegos artificiales, ni llamada a esas peñas que lo adoraban, ni convocatoria masiva de los medios de comunicación nacionales y de más allá de las fronteras, ni afición (apenas 2.000 seguidores que desafiaron los 36 grados del verano en una mañana tórrida). El Madrid desechó hacer un homenaje a la altura de este futbolista que, como dijo Florentino en el adiós del eterno capitán, "tiene un currículo propio de un club". Hubo versiones frías y poco convincentes. Que si era mejor hacérselo cuando Raúl dejase el fútbol en activo, que si era verano y no eran las fechas idóneas...

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Aún está a tiempo Florentino de cerrar esa herida. Debería adelantarse al homenaje del Schalke del 27 de julio. El madridismo sigue sin entender tanta falta de cariño hacia su eterno capitán...

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