No desconfiemos más del tiqui-taca

Alfredo Relaño
Actualizado a

Conclusión después del soberbio triunfo de la Selección en Saint Denis: no desconfiemos más del tiqui-taca. Estamos ante una fórmula nunca antes experimentada en la larguísima historia del fútbol. Una fórmula que ha funcionado frente a todos los prejuicios, que fueron muchos al principio. Una fórmula de la que en España aún algunos desconfían, en función de viejos clichés, y sobre la que se debate después de cada asomo de tropiezo, como fue el inesperado empate ante Finlandia en Gijón. Pero dado que funciona, todos acabamos por aceptarla más o menos de buen grado.

Noticias relacionadas

Con este modelo ganamos brillantemente a Francia en su casa, contra 81.000 espectadores, tras conquistar, y recordarlo no es presunción, dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010), cadena que ninguna otra selección ha completado a lo largo de los tiempos. España tiene un modelo de juego y conviene no olvidarlo, ni siquiera en los momentos difíciles. Con todos los modelos se puede ganar o perder en el fútbol, sólo que con una fórmula se gana más: con la de apostar por el buen juego. Por ese camino ha ganado España en los últimos cinco años, los mejores de nuestra historia.

Hablo, claro, de la España feliz que se abraza en Piqué y Sergio Ramos, que venera a Iniesta, Xavi o Xabi Alonso, que aplaude las fantásticas entradas en escena de Víctor Valdés o Monreal, que admira el sobrio señorío de Del Bosque, que ignora a los urdangarines, goirigolzarris, ratos, guerreros y demás aprovechateguis del paisaje nacional. La España sana de la rabia y de la idea que soñó Machado. Una España, representada en su selección de fútbol y en una idea de Luis Aragonés de la que no se ha apartado Del Bosque, en la que podemos vislumbrar alguna esperanza de regeneración en el futuro.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados