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Mourinho rompió en pseudomadridista

Mourinho rompió en pseudomadridista

Me gustó la conferencia de prensa de Mourinho, lo digo de verdad. Habló de fútbol, fue cortés con el vencido, reconoció que un error arbitral cambió el ritmo del partido, incluso la forma en que lo relacionó con lo de Pepe y Alves me pareció ajustada. Y dio mérito al portero propio, lo que no deja de ser por parte de un entrenador la confesión de que algo ha ido mal y ha tenido que remediarlo el hombre de los guantes. Se expresó como un ser civilizado, deportivo, ecuánime. Como un hombre de fútbol sereno, consciente de que a veces se gana y a veces se pierde, de que el éxito y el fracaso son dos impostores.

En fin, que ha mutado en pseudomadridista. Ser pseudomadridista, o así lo entendí yo cuando él mismo acuñó el término, sería no defender al Madrid hasta la última gota de la sinrazón, hasta el último improperio, hasta el dedo en el ojo del rival ganador. Esa tibieza se le hacía insoportable, ese era el discurso con el que inflamó a la parte más radical del madridismo ('tu dedo señala nuestro camino'), coaligada en una 'yihad' tuitera en la que se lanzan consignas stalinistas, donde circula otro neologismo para el caso: piperos. Piperos son los que van al fútbol a distraerse y comer pipas, no a vociferar.

Bueno, pues Mou, hizo 'strip tease' y se nos exhibió en desnudez pseudomadridista. ¿Influencia benéfica del frío aire de la isla que inventó el fútbol, y que tan grata le resulta? ¿O interés mal disimulado en quedar bien allí donde desea que le contraten? Algo hubo de excesivamente empalagoso en el consuelo a Nani, en la complicidad con Ferguson, en el teatral paseo con aire compungido por la banda hasta el túnel, antes del final del partido. En fin, veremos si persevera en su nueva actitud o si todo queda en un gesto oportunista, en un mensaje poco sutil de 'mi casa es esta, en el Madrid estoy de paso'.

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