Aunque haya expectación, se espera poco... muy poco

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La enorme afluencia de medios de comunicación de toda Europa y el caos que ha provocado ayer en las puertas del tribunal son una prueba irrefutable del gran interés que suscita la famosa Operación Puerto. Entre ellos, se pudo ver una mayoría de alemanes, británicos y franceses (por supuesto). Normal, todo lo que afecta al ciclismo y a nuestro querido Tour de Francia requiere una atención especial. Sin embargo, esta importante presencia no implica que haya esperanza de que algo decisivo, o ni siquiera nuevo, vaya a salir en los próximos casi dos meses de proceso. Europa mira con decepción el último tramo de una historia que prometía mucho en sus primeros compases pero que se ha quedado en un juicio contra algunos representantes del mundo de siempre, el mundo del ciclismo.
Fuera de España, se esperaba que, primero, se pudieran ver ciclistas en el banco de los acusados y que, segundo, los demás deportes implicados y sus "actores" fueran también juzgados. Además, como Eufemiano Fuentes ha dicho ayer al periódico Le Monde que no iba a desvelar ningún nombre de sus 'clientes' podemos estar seguros de que todo será, al fin y al cabo, un 'golpe de espada en el agua', tal y como lo cuenta este viejo refrán francés. España necesitará mucho más que este juicio para cambiar su imagen de país laxista en materia de dopaje. Ayer en la puerta del tribunal me crucé con Ana Muñoz, la directora de la Agencia Estatal Antidopaje, y su discurso realista y voluntarista me gustó mucho. Esta ambición sólo puede ayudar a que España conquiste de una vez por todas su credibilidad en la lucha contra esta lacra.



