Tito Vilanova tiene la fuerza del fútbol
La noticia cayó como una bomba: Tito Vilanova ha recaído y tiene que ser operado de nuevo. Un buen hombre, joven, estupendo en lo profesional, sencillo y calmado en lo personal. Es difícil estar ahí arriba, entre tantas turbulencias, sin caer en conductas incorrectas. Igualmente difícil era para él administrar la herencia de Guardiola, dada la talla del personaje... y de la herencia. Aunque todo el que vivió cerca del Barça estos años sabía que gran parte del secreto de la fórmula lo tenía Vilanova, existían dudas sobre si sería capaz de administrarla en solitario. Bueno, pues ha sido perfectamente capaz.
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Pero ahora la enfermedad, esa traición de la naturaleza humana, se cruza otra vez en su camino. Aunque lo primero es su salud, no se puede obviar el interés que suscita saber qué impacto puede tener en el Barça este suceso. La respuesta, desde el seno del Barça es el propio Barça. Tito será intervenido hoy, el sábado al frente del equipo estará Roura, luego se extiende una mínima tregua, las fiestas de Navidad, y para entonces ya habrá calma y perspectiva para examinar el asunto. Ahora la única cuestión es que salga con bien de este segundo ataque de su enfermedad un miembro de la familia.
De la familia del Barça y de la familia futbolística. El fútbol sólo es una inmensa broma. La más importante de las cosas pequeñas, eso es todo. Pero cuando se cruza la línea negra que separa las cosas menores de las cosas mayores, todos estamos juntos. El fútbol es un tren de alta velocidad que exigirá reacciones rápidas por parte del Barça a esta crisis, pero ahora mismo lo urgente es esperar. Esperar a la operación y a su resultado, esperar que pasen las Navidades, esperar lo mejor para Tito Vilanova, confiar en que pueda reincorporarse cuanto antes a su trabajo. Un trabajo que está haciendo divinamente.




