Benítez tiene dos bazas: Torres y Mata
El Chelsea barrió al Monterrey y se metió en la final del Mundial de Clubes. Eso del Mundial de Clubes suena bien en otros espacios geográficos, pero no aquí. Aquí damos por sentado que el mejor equipo de club del mundo es el campeón europeo y si acaso estamos dispuestos a discutir tal condición con el campeón americano. Antes, en la Intercontinental, ahora en este Mundial de Clubes en el que entran como teloneros los campeones de otros continentes. Nada que inquiete al campeón europeo, que si pierde con el suramericano, cosa que pasa a veces, lo achaca al viaje o al desinterés.
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Bueno, pero el Chelsea ganó, que es a lo que íbamos, y hay motivos para alegrarse de ello. No sólo porque represente a Europa, ya que está ahí en su condición de campeón europeo, sino porque de una manera menos directa representa también a España. Ahí está el Niño Torres, que ha sobrevivido a Drogba, y está en racha goleadorea, y Mata, ese jugador puro nervio que aparece por la mediapunta o por cualquier lado del ataque para darle el gol o marcarlo en primera persona. O hasta para provocar el gol en propia meta, como ayer. Y con ambos, Rafa Benítez, que lo tiene bien crudo en el Chelsea.
Bien mirado, lo de Benítez era esperable. ¿Han visto la película (o leído el libro) Damned United, sobre el paso de Brian Clough por el Leeds? Ahí verán hasta qué punto los hábitos creados en una plantilla pueden hacer de ésta un cuerpo cerrado ante cualquier influencia posterior. Todo un tratado sobre el fútbol. No basta con ganar esta copa, como bien sabe Benítez, que hace dos años tuvo que dejar el Inter tras conseguirla. Además de ganar, es preciso espantar el fantasma de 'El Gran Hermano' que vigila desde fuera. Benítez está ante la gran prueba para su temple. Eso sí: tiene a su lado a Mata y Torres.




