El deporte como espacio de convivencia
Ayer entregamos los Premios AS, que para nosotros es algo así como el cohetazo que anuncia las fiestas de Navidad. No hay día en que lo pasemos mejor. Es un encuentro de amigos para premiar a los que, a juicio de ustedes, lectores e internautas de AS, han sido los mejores del año. Así que es, por definición, un encuentro feliz. Ahí están los héroes que han hecho realidad el ideal deportivo: más lejos, más alto, más fuerte. El deporte como un ideal de superación, como búsqueda de la excelencia, como exaltación de los valores físicos y morales de la especie. Unas reglas a respetar, una nobleza para competir.
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Y un laurel para el ganador también. En nuestro caso, son los que son: Del Bosque, Casillas, Falcao, Mireia Belmonte, el podio de la Vuelta a España, Teresa Perales, Laura Gil... y el Comité Olímpico Español, que cumple cien años en su condición de santuario de los mejores valores del deporte. Son los que son, son los que ustedes han escogido. Podrían haber sido otros con igual mérito, sí, pero nos gusta su elección. Por ser la de ustedes, sin duda. Y porque hubiera sido la nuestra también. Nos gusta ver ahí a los que ustedes han elegido, prueba de que es verdad aquello de que el mensaje es el medio.
Y me gustó, y lo sentí como una deferencia excepcional, que nos juntáramos en este acto los directores de los cuatro grandes diarios deportivos de España, los dos de Barcelona y los dos de Madrid. Rivalidad no es enemistad, es más fácilmente traducible por compañerismo. La forma de ver el deporte es una sola, esté uno en Barcelona o en Madrid, en Mundo Deportivo o en Sport, en MARCA o en AS. Pero aún así, el gesto de los colegas refleja una nobleza que espero tener ocasión de corresponder. La foto de los cuatro es una llamada a la concordia. Lo mismo que es el deporte en sí. Muchas gracias.




