El Valencia que se topa Valverde

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Ernesto Valverde tiene tarea. Para empezar, y más allá de Lille, lo de debutar con dos partidos consecutivos (Liga y Copa) en el Sadar es lo que cualquiera que haya jugado allí desearía para su peor enemigo. Pero lo meramente deportivo es lo 'menos' complicado que tiene por delante el extremeño. Diría incluso que su estilo aguerrido, de presión, de juego por bandas es lo que precisamente gusta por Valencia (y en eso falló El Flaco). Pero en Mestalla hay un caldo de cultivo que viene de lejos y ésta vez pagó los platos rotos quien curiosamente menos señalado estaba por la grada: Pellegrino.
Mestalla cantó el sábado "Llorente vete ya" y "Los jugadores no sienten los colores", entre otra lindezas. Apuntaban por lo tanto al palco y al césped. Lo de traspasar a Villa, Silva y Mata era tan necesario como que usted o yo debemos pagar cada mes la hipoteca o nos embargan la casa. Otra cosa es que se haya acertado a la hora de confeccionar la plantilla por las apreturas económicas. Cada vez que este Valencia se aleja más del espíritu 'bronco y copero' que le hace ser uno de los grandes de España. No porque no quieran o puedan (lo fueron ante el Bayern o Atlético) sino porque es un vestuario sin responsabilidad.



