Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta...
Ya se conoce el podio del Balón de Oro, aunque no su orden. Eso no va a acabar con las discusiones fronteras adentro, pero al menos por un día podemos mirarnos unos a otros y felicitarnos por lo que estamos disfrutando. Los tres del podio juegan aquí, y a nadie le extrañará ver en la votación final cerca de esas posiciones a algún otro, como Casillas, Xavi o Falcao. Vivimos tiempos extraordinarios en el fútbol español, yo diría que únicos, y como no es seguro que esto sobreviva por mucho tiempo a la crisis que nos acogota bueno será hacer la foto de este momento y compartir la felicidad de estos días.
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Porque en entrenadores estamos igual, copando el podio: el del Madrid, el del Barcelona y el de la Selección Nacional. Tres grandes, más allá de sus diferencias de estilo. Guardiola se ha ido dejando una estela, Mourinho ha ganado la Liga de todos los récords y Del Bosque ha mantenido en alto, con su pulso, la excelencia de La Roja. Y todos sabemos, desde pequeñitos, que lo realmente difícil no es llegar, sino mantenerse. Y hasta se echa en falta a Simeone, que no fue ni incluido en la lista de precandidatos, no sé por qué, vista la diferencia que hay entre el Atlético que encontró y el de hoy.
Pero el morbo no va a estar en el entrenador, sino en el futbolista. Messi anda avasallando son sus goles, el récord de Pelé quedó atrás, el de Torpedo Müller está a punto de caramelo. Es terrible lo de este futbolista, que cada año marca diez goles más que el anterior. En esta Liga lleva 19, antes de acabar noviembre. He visto 'pichichis' con menos goles. La angustia de Cristiano es comprensible. No puede hacer más, pero, ¿podrá evitar el cuarto balón de Messi? Lo mismo pienso de Iniesta, el jugador de seda cuya foto rodeado de italianos fue el icono de la Eurocopa. En fin, que gane el mejor y que haya paz.




