Motores contra aerodinámica
Noticias relacionadas
Que Fernando Alonso identificara a Adrian Newey como su principal rival en detrimento de Sebastian Vettel está haciendo correr ríos de tinta. El asturiano ha actualizado un debate que en absoluto es nuevo, tan sólo viene a recordar las dos formas de entender la Fórmula 1 que representan, en esencia, Ferrari y Red Bull y que tan a menudo hemos retratado en este espacio. La italiana es una escudería a la viaja usanza, un fabricante de coches deportivos con poderosos motores, de las que entrenaban sin descanso en la pista en la búsqueda de la perfección, de sistemas de trabajo muy afianzados y, como tales, poco flexibles o modificables. Todo lo contrario que quienes ahora son sus grandes rivales, una marca de bebidas para salir de marcha que decidió un día jugar a las carreras para dar a conocer aún más su bebedizo...
Pero resulta que lo de Red Bull no era un juego, sino una nueva forma de entender la competición que ha servido para revolucionarla. No importa tanto disponer de potencia bruta en el motor como saber aprovechar al máximo la disponible, la hegemonía de la aerodinámica por encima de la mecánica, la dedicación al túnel del viento más que al asfalto del circuito. Y siempre bajo la batuta de ese genio llamado Newey (que ha sabido asumir la transición de uno a otro estilo como nadie), con los resultados que ya todos conocemos. Una escudería que tan a menudo se presenta como intratable, capaz de solventar sus carencias con una eficacia absoluta y que pone en jaque a sus contrincantes con soluciones que llevan al límite la interpretación del reglamento. Dos estilos, dos filosofías, dos conceptos frente a frente... y con un claro ganador en los últimos tiempos.




