Los goles de Pedro los vimos en la radio
Bueno, pues no se vio, pero ganamos. No se vio finalmente, como era de temer desde días atrás, porque SportFive no se avino a un precio que interesara a alguna televisión en España. Ya saben las circunstancias: puente, no 'prime time' y crisis galopante. Lo lamento en especial por Pedro, sobre el que volveré, pero es bueno que estos comisionistas de ventaja que han contaminado el mundo económico empiecen a perder, a encontrarse con que las cosas ya no son lo que eran. Se tomaron la revancha pidiendo a última hora una cantidad inesperada a las radios y éstas transmitieron desde los hoteles.
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Y fue una novedad para muchos seguir un partido por la radio sin verlo en la tele. Eso era algo habitual hasta no hace tanto. Ahora los partidos se radian ya pensando en el que los ve en la tele, y con una técnica distinta. Ayer noté un esfuerzo por el hecho nuevo, o por el regreso al hecho antiguo: el partido no se veía y los narradores hacían un trabajo distinto, más preciso, procurando situar el juego en la zona correspondiente para que el oyente intentara visualizar la jugada, ya que no verla. Matías Prats padre fue un genio en eso, con lo de 'en la posición teórica del medio volante derecho' y todas aquellas cosas.
Hubo gente que lo vio, claro. Cada vez que pasa una cosa de éstas se produce una nueva oleada de exploradores del espacio pirata para ver los partidos. Malo para el fútbol. Eso le debemos a SportFive. Eso y habernos quedado sin el gol de Jordi Alba y los tres de Pedro, cuya gesta fue de las que antes daban derecho a apodo glorioso, del tipo de 'El Gamo de Dublín' o 'El Mago de Colombes', Gaínza y Basora, respectivamente. En aquel tiempo Pedro hubiera sido bautizado como 'El Zar de Minsk', o cosa parecida. Nos tocó ver sus goles en el viejo sonido de la radio. Será que el pasado está de vuelta.




