Competir sin entrenar no es razonable
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Domenicali, en la entrevista que concedió recientemente a AS, volvió a insistir en la necesidad de replantear las limitaciones que sufren los equipos de Fórmula 1 para entrenarse. Y me parece una reivindicación coherente, puesto que en cualquier deporte la preparación es una parte esencial de la competición. La búsqueda de la excelencia sólo es posible a base de esfuerzo y dedicación, en el plano teórico pero sobre todo en el práctico. Reducir el desarrollo de los monoplazas a carísimas horas de pruebas en el túnel del viento y a complejos cálculos informáticos no parece lo más adecuado si no hay nada más detrás. Poniendo un ejemplo simplista, sería como obligar a los futbolistas a mejorar sus habilidades y estilo jugando a la videoconsola...
Puede que los problemas de Ferrari residan precisamente en su propia leyenda, en que es un equipo a la vieja usanza, de los que mejoraban en un proceso de prueba/error bien diferente al trabajo teórico al que hoy obliga la reducción de los test en pista. Desde luego que la coyuntura exige una regulación de estos entrenamientos para que la brecha entre ricos y pobres no sea aún mayor, pero creo que en estos momentos la limitación resulta excesiva e incluso perjudicial, porque a la postre los grandes equipos gastan más en túneles de viento y estudios de dinámica de fluidos que en el propio trabajo en pista. Como en casi todo en la vida, puede que en el término medio se encuentre la virtud, un equilibrio que no se alcanza en estos momentos.




