Kaká dio brillo al Trofeo Bernabéu
El Millonarios vino al Bernabéu con todos sus titulares, como estaba obligado por contrato, a despecho del partido oficial que jugó anoche con los suplentes. El Madrid no correspondió: Casillas, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Xabi Alonso, Cristiano y Di María no estuvieron ni convocados. No me gustó eso pero ¿cómo quejarse si el partido acabó 8-0? La abrumadora goleada expresa la distancia entre nuestro fútbol y el de muchas otras partes, entre el Madrid y el Millonarios. El Madrid marcó ocho con los suplentes entre otras cosas porque entre ellos estaba Kaká, un Balón de Oro que quedó para esto.
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Cuando yo era un chaval, en los años sesenta, el Madrid frecuentaba estos partidos entre semana, en los que jugaban los suplentes, algunos titulares que venían de lesión y los chavales punteros de la cantera. Bonitos partidos. Ahí lucía Manolín Bueno, eterno suplente de Gento. En uno de esos partidos apareció Pirri y dos años después encandiló Velázquez. Aquello tenía un aire informal y grato, el mismo que tuvo el partido de ayer. Pero aquellos partidos no pretendían ser homenaje a nada, eran sólo un buen divertimento y una ocasión para poner a punto a los que estaban en la antesala del equipo titular.
Así que, aunque no es cuestión de ponerse en plan pureta, se me disolvió como un azucarillo la solemnidad de algo que se llama Trofeo Bernabéu y se jugaba en homenaje a Di Stéfano. Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad y ya va advirtiendo Florentino a los compromisarios, en las citas previas a la asamblea del domingo, que este trofeo apenas cabe en el calendario. Los días solemnes quedan atrás. Nada que oponer. Al fin y al cabo, ayer disfrutamos: lució Kaká junto a Morata y Callejón, Mourinho rehabilitó de matute a Carvalho y Jesús hizo un paradón final. El fútbol también es esto.




