El error del portugués
Cristiano ha escogido el peor momento para levantar dudas sobre su estado de ánimo. El Madrid no termina de arrancar, Mou está serio y preocupado por la actitud de su equipo y sale el estandarte del madridismo para sorprender al personal con su "problema profesional". Cristiano se equivoca y vuelve a pecar de egoísmo, de anteponer los intereses a los del club que le paga mucho. Hace un flaco favor a la institución porque apunta a algunos profesionales con los que trabaja a diario sin dar nombres como responsables del enfado del 'niño'. Además su manera de expresar su enfado es una falta de respeto intolerable a la afición que le venera: no celebrar los goles es la pataleta de un crío que se burla de la gente que se deja la vida animando al club. Cristiano tiene derecho a estar mosqueado por lo que estime oportuno, pero no a faltarle al respeto a sus compañeros y a la afición enfurruñándose por motivos que luego no es valiente para aclarar. Si quiere más dinero, que lo diga.




