El efecto Pepe
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El Bernabéu coreó al central portugués señalado, con razón, por la afición como uno de los principales responsables del primer título de la temporada. Con él en el campo el equipo se atreve a tirar la línea de presión más arriba, achica mejor en el centro y gana garantías en el juego aéreo en ambas áreas. Su vigor estimula a unos compañeros que se sienten más seguros cuando saben que Pepe les está guardando las espaldas. Además, es de los pocos centrales del mundo que, hoy en día, se atreve a ir a buscar a Messi hasta el centro del campo sin miedo a quedar retratado por una genialidad del argentino.
Su gran fortaleza física le permite corregir con solvencia cualquier despiste de concentración o de colocación. Por eso Messi, que es el primero que sabe que no está fino, se escondió en el centro para jugar más cómodo y evitar sentir el aliento de Pepe en el cogote. El portugués cerró su gran noche sin cortocircuito inoportuno y con la sonrisa de los campeones.




