Tiempo para la reflexión
Las pretemporadas tienen la función básica, como todos sabemos, de preparar física, técnica y tácticamente a sus jugadores para la dura temporada. Hay otro aspecto fundamental que se trabaja, a menudo poco valorado pero igual de importante, que es el psicológico. Desde este ámbito se trabajan generalmente aspectos como la integración de los fichajes al grupo, la identificación de roles, valores, cohesión del equipo y motivación. Pero sirve para algo más. También es un espacio de reflexión para el reconocimiento de los puntos débiles de la última temporada. Cuando me refiero a este aspecto, quiero decir que se toma como referencia aquello que ha fallado anteriormente para analizar qué temas se deben cambiar o mejorar relacionados con conductas, actitudes e imagen externa (el ¿cómo nos ven?).
En teoría, este ejercicio debió hacerse justo al acabar la temporada, pero este año hubo muchas prisas con la Eurocopa, así que parece que alguien ha hecho bien los deberes este año porque noto en estas semanas un cambio de actitud en dos personajes juzgados negativamente por casi todo el mundo: Mourinho y Cristiano, precisamente por este punto negro, la imagen proyectada externamente. El pasado jueves, estuve muy atento a los gestos de Cristiano, y a lo mejor es muy pronto para sacar conclusiones, pero me dio la impresión de ver detalles que denotan este cambio de actitud al que me refiero: celebraciones sin aspavientos con todo el grupo, gestos de aprobación ante fallos de los compañeros, concentración en el campo en un partido que, aunque sea contra un rival de la entidad del Milán, no deja de ser un choque de preparación amistoso... Ya veremos si es capaz de mantener esta actitud hasta el final de temporada, pero la lucha por el Balón de Oro puede servir como estímulo para ver a este nuevo Cristiano.
Respecto a Mourinho, escuchando su penúltima entrevista en la que reconoce sin tapujos que se equivocó en el desagradable suceso con Tito Vilanova, para mí es una señal, una declaración de intenciones que confirma mi hipótesis: alguien ha hablado con él y le ha hecho ver que mejorando esa imagen tan denostada (a veces de forma un tanto exagerada) conseguirá por un lado que sus detractores reduzcan sus argumentos para la crítica y, por otro y más importante, que su cambio de actitud se reenganche a la buena imagen que siempre había tenido a nivel institucional el Real Madrid en el mundo.
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Las dos primeras temporadas, Mourinho tenía un objetivo claro: desbancar al gran Barça de Guardiola. Tras la Liga de récord que ha realizado y la marcha de Pep, el gran foco de sus críticas, el portugués se ha liberado emocionalmente de una gran carga de estrés que le ayudará a focalizar mejor este nuevo objetivo relacionado con la mejora de su imagen, empezando por sus apariciones públicas en los medios. Si lo consigue no ganará sólo él, sino todo el madridismo.
Oliver Martínez es psicólogo deportivo.



