De Xabi Alonso a Fernando Alonso
El día libre de La Roja nos llegó una alegría superior, también vestida de rojo. Fernando Alonso hizo una de las suyas: salió undécimo y acabó ganando. ¿Cómo se puede dejar en el camino a diez pilotos, entre ellos lo más granado del circo? Pues de todas las maneras: en la salida, en el 'pit lane', mano a mano, en adelantamientos sutiles o feroces, o por el golpe de suerte de una avería del rival. Siete ganadores había tenido hasta ahora la temporada, en otros tantos grandes premios. En Valencia, una Valencia entusiasmada, se produjo la primera repetición. Y eso proyecta a Fernando Alonso en lo alto de la clasificación.
Noticias relacionadas
Ganó, cogió la bandera, bajó a saludar al gentío feliz, lloró en el podio. Dedicó la victoria a "esa gente que paga su entrada, que se deja el dinero para vernos cuando lo están pasando mal" este Alonso es otro, el mismo gran piloto de años atrás, pero con otra forma, mejor, de ver las cosas, de ver el mundo, de ver a la gente. Un piloto sólido, capaz de un alarde como el de ayer, que le coloca fenomenalmente en la clasificación. Ni Vettel ni Hamilton puntuaron, así que sus 25 puntos se convierten, en la práctica, en 75. La temporada avanza, él está ahí, ya no es una locura imaginarle campeón.
La gran noticia tuvo un contratiempo trágico en la transmisión del Italia- Inglaterra, cuando Manu Carreño nos comunicó la muerte de Miki Roqué, aquel chaval que hace un año tuvo que dejar el Betis por un cáncer que le corroía: "Hace poco hablé con él y le vi esperanzado", comentó Morientes, que coincidió con él en el Liverpool, donde le llevó Benítez como joven promesa. Aquella imagen en los telediarios de Miki Roqué llorando cuando anunciaba que tenía que dejar el fútbol golpea ahora nuestra memoria. Hay cosas ante las que todo lo demás pierde su significado. Pero hay que seguir. También por él.




