No son guiñoles, sino Ribéry, Benzema...
Alemania se quitó a Grecia de delante, como era de esperar, con un aire de contundencia que preocupa. Löw se permitió cambiar la tripleta de ataque al completo y aún así goleó. Con los madridistas Özil y Khedira en plan estelar. Los griegos dijeron al menos la última palabra y se marcharon con un 4-2 digno, aunque mucho de ello tienen que agradecer a Boateng. Sin Karagounis y con el portero que ayer sacaron (en ausencia del titular) no podían aspirar a nada mejor. Han hecho la mejor Eurocopa que podían hacer, aunque hayan tenido que tragar el último día los alardes de 'Frau Merkel'.
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Ahora nos toca a nosotros. El horizonte es complicado, porque en él emerge Cristiano y más allá se imagina uno a Alemania, pero eso queda para cuanto toque, si toca. Ahora está Francia y no son guiñoles. Son Ribéry, Benzema, Nasri y unos cuantos buenos jugadores más por delante, a los que convendrá que el balón llegue poco o nada. Se trata, claro, de tejer el tiquitaca, recibir, dar, mover, mostrarse, empezar otra vez... Con nueve o sin nueve. Con Torres arriba o con Cesc llegando desde atrás. De ambas maneras puede jugar bien España, de ambas maneras ha ganado cantidad de partidos.
Me parece que estos días han calmado malestares. El mal rato ante Croacia pasó, las discusiones sobre el nueve han sido una tormenta en un vaso de agua y cuando se repasan los números de la primera fase se comprueba que tiramos más a puerta, sacamos más córners y marcamos más goles que nadie. Este no es un equipo romo, aunque por su paciencia en el juego lo parezca. Pero es que esa paciencia, ese toque, desarma a los rivales, los saca del partido y rinde provecho al final. Así que hoy, paciencia y barajar. Y recordemos que lo que hay enfrente es Francia, que no es ninguna tontería.




