El Málaga se olvidó del 'goalaverage'

El Málaga fue benévolo y Guaita es San Vicent. Sólo por tales dos premisas el Valencia sigue tercero. Los de Pellegrini no quisieron hacer leña del árbol caído. En verdad pecaron hasta de conformarse con los tres puntos. Con poquito que hubieran apretado se llevan también el goalaverage de calle. Decía Unai el sábado que lo de ayer en La Rosaleda era una final para los suyos y cuesta creerlo tras ver el partido que hicieron. O se explica mal de puertas hacia dentro o sus jugadores pasan de su discurso. El dato de ni un solo disparo a puerta entre los tres palos en noventa y tantos minutos es síntoma de impotencia y como para preocuparse.
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La Liga se le ha hecho eterna a los che. Los dos próximos partidos los juegan en Mestalla, mientras que los rivales del Málaga son de aúpa (Barcelona, Atlético y Sporting). Pero los blanquinegros transmiten tan poco que ni el calendario es un consuelo (sin olvidarnos de un Levante que está a sólo tres puntos y va como un tiro). El barco del Valencia navega a la deriva, con un patrón sin mando ni marineros capaces de coger el timón.
Emery lanzó hace dos semanas la última bala que tenía guardada. Para motivar a sus jugadores les dijo en el vestuario que él no seguiría en el barco el curso próximo. Que la Champions era algo que iban a disfrutar ellos y que pelearan por jugarla. Pero uno ya no sabe ni qué pensar ni Emery qué más puede decir. Ante el Málaga no hubo noticias de Tino Costa. Piatti sigue adaptándose y Soldado, tieso y más solo que la una. Y Feghouli volvió a tropezar con la misma piedra. Muy torpe.



