Para que luego no digan...

Noticias relacionadas
El mundo trata injustamente a Mourinho. Porque los maestros del pensamiento único han dictado que el malo de la película siempre tiene que ser el técnico portugués y que los buenos son, pase lo que pase, los demás. El Madrid del Special One necesita más que la victoria para que se reconozca su valor. Esta situación me parece sencillamente surrealista, pero eso es lo que hay hoy. Por ello, el triunfo aplastante en la Liga sellado en el Camp Nou no basta. Para cerrar las bocas de sus enemigos y abrir un poco más las de sus amigos, el equipo merengue tiene como nueva obligación alcanzar el récord de los 100 puntos y ganar la Décima. Así que en los cuatros partidos que quedan, debe estar a tope en su motivación y en su aplicación Aunque se cante el alirón el próximo fin de semana. Y, por supuesto, debe alcanzar la final de la Champions, 10 años después, con un partido memorable frente al siempre difícil Bayern. A este Madrid no le da miedo la verdadera competencia.
Me gusta la conjugación matemática de que un grupo entregado al cien por cien a su causa alcance los 100 puntos en el campeonato y que, además, ese equipo de diez conquiste también la Copa de Europa número 10 de su historia. Son cifras precisas, números redondos que se quedan en la mente para siempre. Para que los que no quieren aceptar que el ciclo ha cambiado y que el mejor entrenador del planeta se llama Don José Mourinho, no tengan ni la menor objeción.



