Yo digo Antonio Romero

El niño bonito de Mourinho

Antonio Romero
Actualizado a

Di María tiene la extraña virtud de reaparecer como si nunca se hubiese ido. Casi no ha jugado en lo que llevamos de año y cada vez que regresa lo hace como un pincel. Con permiso de Cristiano, es el ojito derecho de Mourinho porque ningún futbolista de la plantilla le da al portugués lo que le ofrece el Fideo sobre el terreno de juego. En un equipo con tanta pegada como la que tiene el Madrid, es difícil que se te eche en falta, pero la ausencia del argentino ha sido un quebradero de cabeza constante para su entrenador.

Noticias relacionadas

Retorna para ayudar en el tramo decisivo, donde las pulsaciones se aceleran, las piernas se encogen y sólo los más decididos son capaces de marcar la diferencia. Y Di María es de los valientes. Cuando tiene la pelota no especula; es vertical, rápido, atrevido y solidario. Cuatro características que le van a dar a su equipo un salto de calidad justo en el momento más trascendente de la temporada. A pesar de que su vuelta acabará con el tridente, al menos de inicio, la presencia de Di María en el equipo inicial es incuestionable para Mou. En ataque es capaz de hacerlo todo casi como si fuera un delantero, pero además le ofrece a su entrenador más equilibrio táctico y un plus de frescura en la presión.

Por eso, el cuerpo técnico le ha cuidado con mimo en su recuperación, consciente de que su presencia en los grandes choques que llaman a la puerta va a ser imprescindible para lograr triunfos. Di María no entiende de dosificación, juega como si estuviera en el barrio argentino en el que empezó a hacerse futbolista: el partido sólo termina cuando el rival claudica y la luz se apaga.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados