El antes también cuenta

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El mejor momento en el amor es cuando se sube la escalera". Esta frase sublime ha sido atribuida a tantos autores que prefiero no citar a ninguno por miedo a equivocarme. En el fondo no importa. Lo que vale es lo que nos cuenta. Los momentos previos a cualquier tipo de placer también producen satisfacción, alegría y diversión. Y eso es totalmente aplicable al fútbol, dada la explosión de emociones que suscita este deporte de masas. Personalmente lo vivo de esta manera. Cuando se acerca un partido relevante, de los que pueden hacer ganar o perder un título, disfruto de cada uno de los días anteriores, de las palabras de los entrenadores, de los comentarios de los especialistas y de los embriones de polémicas. ¡Y hoy sí que cuenta mucho el encuentro!
Comprendo que Mourinho esté enfadado por el trato que los árbitros le reservan. Hasta mi compatriota, el técnico de la Real Philippe Montanier, un hombre casi virgen en el follón de la Liga, se ha dado cuenta de que aquí había un problema y dice entender las quejas del Special One. Pero el silencio pesa. Sin las palabras de Mourinho (o en su defecto las de Karanka), los aficionados se quedan con un agujero que rellenan con sus dudas y sus miedos. Necesitan que se les diga que no pasa nada, que el Real Madrid va a vencer a la Real Sociedad y conquistar esta Liga. Y no es un hastag falsamente creado ayer en Twitter el que va a remediar esta situación. Sin las palabras se queda triste el antes. La esperanza del placer se queda sin escalera.



