Yo Digo Raúl Romojaro

La mezquindad de la traición

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

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No soy yo muy de citas, básicamente porque mi memoria es bastante floja y no me quedo casi con ninguna. Pero hace tiempo sí que leí un proverbio (chino me imagino, como casi todos) que decía algo así como que es fácil esquivar la lanza, pero no el puñal oculto. La traición es una de las actitudes más mezquinas con las que nos podemos enfrentar. Uno puede acertar o equivocarse, estar de acuerdo o no con los demás, tomar decisiones arriesgadas pero siempre debería hacerse de cara, sin engaños ni artimañas. Es por ello que me enervo cada vez que recuerdo la tremenda jugarreta que en Red Bull le han hecho a Jaime Alguersuari, dejándole sin volante apenas a dos meses del inicio de la pretemporada 2012.

No voy a entrar ahora a valorar si el catalán merecía o no continuar en Toro Rosso. Mi opinión es tajantemente que sí, pero desde luego que puedo entender que haya quien piense de otra manera. Lo que me parece intolerable sin discusión no es ya tanto el fondo del asunto, que también, sino la forma. Cuenta Jaime en la entrevista que ha concedido a AS que se podía esperar lo peor de Red Bull... como así ha sido. A mí tampoco me ha convencido nunca el método cruel de su programa de jóvenes pilotos, pero ellos sabrán lo que hacen. Sin embargo, insisto, lo inadmisible es hipotecar el futuro de un chaval de 21 años como ellos lo han hecho. Le han dejado a los pies de los caballos, sin tiempo de reacción y en la coyuntura más adversa de las últimas décadas simplemente para hacerle daño, puede que buscando que nunca más tenga sitio en la parrilla de la F-1. Porque si Alguersuari llega a triunfar, algo que sólo el tiempo dirá, en Red Bull deberán dar muchas explicaciones.

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