La larguísima resaca de aquel 5-0
El primer partido del Madrid en el Camp Nou con Mourinho de entrenador se saldó con 5-0. Un golpe tan duro a su soberbia que para muchos ese ha sido el motivo de que desde entonces arrastrara dudas en todos los siguientes, probara distintas fórmulas y tendiera a ensuciar los partidos sin más resultado que la final de Copa ganada en la prórroga. De ese modo, un Madrid colosal en la práctica totalidad de los partidos del año, en España o Europa, ha dado registros bajos ante el Barça, en juego y en conducta. Tras el empate en el Camp Nou, alcanzado con superioridad en juego, es hora de que supere aquello.
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El debate ha sido si con 'los buenos' el Madrid tenía bastante para jugar al Barça de tú a tú o si necesitaba emborronar el medio campo, con Pepe alborotando, para ganar. Todo porque en el 5-0 salieron 'los buenos'. Pero eran 'los buenos' en una disposición distinta de los buenos del Barça, que ahí lo son todos. Estos trabajan arriba, presionan, quitan la pelota. Y luego juegan. En aquel Madrid, Cristiano estaba rebajado de todo, Benzema era un indolente y Özil se despreocupaba. Era conceder demasiado, de ahí la riada de goles. Y de ahí el posterior recurso a Pepe en el medio campo, tan reiterado desde entonces.
Esta vez Mourinho puso a 'los buenos' y logró que corrieran sin el balón, no sólo con él. Presionaron, volvieron, cortaron las líneas de pase, desarmaron el Barça. Y luego, con el balón, jugaron, cosa que no saben hacer los duros. Le devolvieron al Madrid la dignidad, aunque no salvaran la eliminatoria por esas travesuras del fútbol. Mourinho ya lo había intentado en la Supercopa, ante un Barça limitado y tampoco tuvo suerte. De ahí (y de la victoria en la Copa, sacada con fórceps ) la recaída en Pepe, solución desaconsejable por dos razones: porque es carne de tarjeta y porque mejor con los mejores.




