Las vueltas que da el fútbol
Llegó en 2008 y renueva ahora hasta 2015. Siete temporadas en el Valencia. Ese es el ciclo que quiere cumplir Banega y Manuel Llorente espera que así sea. Si lo hiciera, Banega se quedaría a un curso de Óscar Rubén Valdez, el argentino que durante más años ha defendido a los ché.

Braulio dejó ayer en la presentación de la renovación de Banega una frase que le quedó tan bien que parecía que la tuviera escrita, cuanto menos pensada de antemano: "Hay pocos futbolistas en el mundo que pueden marcar su futuro y Éver es uno de ellos, el futuro de Éver va a ser el que él quiera que sea". Con tales expectativas es lógico que el Valencia le haya ofrecido la renovación. Más si a ojos de Manuel Llorente el argentino es a "nivel humano de lo mejor que he visto por Valencia".
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Banega tiene fútbol en sus piernas y una edad para ir a más. Dice él mismo y también los que le rodean que últimamente en la cabeza también tiene fútbol y como no va contra natura también más años. Será la química entre su cuerpo y su mente la que escriba el futuro del que hablaba Braulio.
La renovación del argentino también nos debe de servir de aprendizaje para el caso Parejo. Banega llegó, jugó seis meses más regular que bien, la lío en un par de ocasiones, ganó una Copa, se marchó al Atlético, muchos deseaban que los rojiblancos lo ficharan, regresó, la volvió a liar, empezó a jugar, a destacar, por fases desaparecía, por otras deslumbraba, parecía que se iba, se fichó un año al Tino, se incorporó al siguiente a Parejo... y Banega se quedó y lo hará hasta 2015, al menos es lo que ha firmado, como Parejo. No matemos al de Coslada por cinco meses tristones y un par de partidos desafortunados. Que se vaya, que juegue y que vuelva. El fútbol da muchas vueltas. Banega lo sabe.



